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10/septiembre/2021

La isla de Gorée…¿De qué?

Teodoro Fuentes Delgado, participante del Proyecto Baramu, reflexiona sobre el pasado de esta Isla de Dakar, tras el Encuentro Intercultural realizado en el país el pasado mes de julio.


El penúltimo día de viaje lo dedicamos a visitar una isla situada enfrente de Dakar a 15 minutos en barco de la costa senegalesa, la Isla de Goreé.

Esta, posee una situación geoestratégica óptima para defender la capital del país de posibles potencias enemigas. Es por ello que Francia militarizó la isla durante su etapa colonizadora del país, colocando cañones para prevenir posibles ataques por mar. Lo que parece curioso es que cuando acabó esta y abandonó oficialmente el país, los militares franceses inutilizaron estos cañones dejándolos apuntando en dirección a Dakar en vez de hacia mar abierto.

Pero el empleo de la situación geoestratégica de la Isla de Gorée no empieza aquí. De hecho, nos tenemos que trasladar hasta el siglo XVI cuando comenzó a ser usada por los portugueses como escala de tránsito hacia Europa y América para el tráfico de seres humanos esclavizados en el continente africano.

Durante cerca de 4 siglos, alrededor de 20 millones de personas de origen africano pasaron por alguna de las casas de esclavos construidas en la isla. Y es que a pesar de que Francia abolió la esclavitud en 1848, el tráfico de africanos en la isla prosiguió unas décadas más, hasta finales de siglo.

El guía, mientras nos muestra una de las casas de esclavos nos explica que se cree que esta cifra pudo ser mucho mayor si comparamos la evolución de la población en África con la que se dio en Asia durante esos siglos de esclavitud y exportación de seres humanos fuera del continente africano.

Además, nos mostró las condiciones de subvida que tuvieron que sufrir estas personas durante su cautiverio y cómo las jóvenes violadas que quedaban embarazadas, por los responsables de las casas, eran las únicas que salían libres de allí, por temor a que las esposas de los violadores descubrieran la infidelidad.

Todo ello nos consternó, pero había algo que me estuvo dando vueltas en la cabeza durante toda la mañana ¿cómo es posible que hasta este día no hubiese oído hablar nunca de esta isla y de lo que allí pasó? ¿Cómo es que la historia y las instituciones -especialmente educativas- no nos han hablado de ella?

Si hacemos una comparativa con el complejo Auschwitz, a este fueron enviadas en contra de su voluntad un millón trescientas mil personas, de las cuales fueron asesinadas un millón cien mil.

Según Zamora (2011), en Auschwitz, los seres humanos eran desposeídos de todo valor más allá que para servir al poder -sin límites-, y para que rigiera este orden era necesario despojarlo de toda cualidad humana. A su vez explica que el olvido y no mantener la memoria de lo sucedido suscita una segunda injusticia.

En el caso de la Isla de Gorée y el proceso de esclavitud de la población negra africana por los gobiernos blancos occidentales se rige bajo los mismos principios de una ideología que produce desigualdades: el racismo.

Y es que la idea de “raza”, surgió entre los siglos XV y XVI en un contexto naciente de la colonización de América y el capitalismo. Sirviendo como criterio básico de clasificación social y justificación de la dominación colonial europea, aunque trascendió a esta ya que aún persiste una visión “natural” de la misma (Quijano, 2000, 2011).

Aunque, hay que señalar que la visión etnocentrista que consideraba al resto como bárbaros y por tanto justificación para su dominio es mucho anterior, -los romanos consideraban como tal a todo aquel que no se regía por el derecho y orden social imperial romano-, atendiendo más a elementos culturales -lengua, religión, orden social y político- que a “naturales” -biología- (Robinson, 2017).

Ya en la Junta de Valladolid (1550-1551), o controversia de Valladolid, en la que se debatió sobre la legitimidad de la soberanía española en las “indias”, la licitud de la guerra hacia los “indios”, y sobre la naturaleza propia de los “indios”, se esgrimieron los argumentos de Aristóteles y de Santo Tomás en torno a qué personas deberían ser consideradas como bárbaras (Manero, 2009).

Por otra parte, para Robinson (2011) el desarrollo del capitalismo a nivel mundial estuvo fundamentado en 2 conceptos que facilitaron su implementación: el nacionalismo y el racismo.

Todo ello bajo una configuración de “un nuevo universo de relaciones intersubjetivas de dominación bajo hegemonía eurocentrada, con el tiempo denominado modernidad” (Quijano, 2000, p. 343).

Este universo subjetivo, continua Quijano (2000), producía un conocimiento que satisfacía al capitalismo, naturalizando las dispares relaciones de poder geográfico, lo que influía no sólo en el pensar/sentir de los opresores, sino también se interiorizaron en el de los oprimidos.

En el caso que nos ocupa, lo ocurrido en la Isla de Gorée no aparece reflejado en la historia occidental y mucho menos se realiza un trabajo de velar por la memoria de lo ocurrido con el fin de reconocer, resarcir y evitar que se vuelva a desarrollar acciones de desigualdad racial.

Y es ahí donde la Educación para el Desarrollo (EpD) tiene un papel sumamente importante y por ello sería conveniente analizar en qué estado se encuentra en la actualidad.

Para Eizaguirre (2005-2006) existen 2 grandes interpretaciones en relación con la EpD. Una primera, más específica que limita su contenido a las relaciones y problemas Norte-Sur, y una segunda, mucho más amplia en la que se encontrarían otros tipos de educación -para la paz, medioambiente, en valores, interculturalidad, para el consumo, la salud…-

Por su parte, Mesa (2011, p. 162) realizó un estudio diacrónico de la EpD que “trataba de mostrar cómo la configuración del concepto y la práctica de la educación para el desarrollo estaba directamente relacionada con el contexto, con la noción de desarrollo, los enfoques de la cooperación internacional y las relaciones Norte‐Sur”, concluyendo que el enfoque predominante actual es el de la educación para la ciudadanía global, olvidando que el eje central -que le da sentido a la EpD- es su vinculación con el Sur.

Es por todo ello y visto que aún existe un desconocimiento y reconocimiento de las desigualdades generadas por la ideología del racismo, la cual aún persiste -y coge aún mayor fuerza en los últimos años- en las sociedades occidentales, creo que es necesario que la EpD de un paso atrás en su evolución y no se centre en tratar problemas globales sin antes haber conseguido mejorar las relaciones Norte-Sur y las causas que las sustentan.

Y es que no se pueden tratar problemas globales si el lugar de fala de los actores sigue siendo desigual y sin explicar.

 


Referencias bibliográfica

Eizaguirre, M. (2005-2006). Educación para el desarrollo. Diccionario de Acción Humanitaria y Cooperación al Desarrollo. País Vasco: Universiada del País Vasco.
Mesa, M. (2011). Reflexiones sobre el modelo de las Cinco Generaciones de Educación para el Desarrollo. Educación Global Research (0) p.161-167.
Quijano, A. (2011). ¡Qué tal raza! América Latina en Movimiento (320). Alai: Quito.
Quijano, A. (2000). Colonialidad del poder y clasificación social. Journal of World -Systems Research, VI (2), pp. 342-386.
Robinson, C.J. (2017). Capitalismo racial: El carácter no objetivo del desarrollo capitalista. Tábula rasa (28) pp. 23-56.
Zamora, J.A (2011). Memoria histórica después de Auschwitz. ISEGORÍA. Revista de Filosofía Moral y Política Nº 45, pp. 501-523. CSIC Consejo Superior de Investigaciones Científicas.